Listado de productos por marca Uganda - ACPCU (Ankole Coffee Producers Cooperative Union)

ACPCU (Ankole Coffee Producers Cooperative Union) es una organización que agrupa a 10 cooperativas de pequeños productores de café en los distritos de Bushenyi y Ntugamo, en la zona suroeste de Uganda.

ACPCU fue oficialmente registrada en julio de 2006 aunque no comenzó a trabajar de manera activa hasta 2008.

ORGANIZACIÓN: Cooperativa

CERTIFICACIÓN: FLO

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ACPCU (Ankole Coffee Producers Cooperative Union) es una organización que agrupa a 10 cooperativas de pequeños productores de café en los distritos de Bushenyi y Ntugamo, en la zona suroeste de Uganda.

ACPCU fue oficialmente registrada en julio de 2006 aunque no comenzó a trabajar de manera activa hasta 2008.

Las cooperativas que pertenecen a ACPCU tienen una gran experiencia en el cultivo y venta del café; algunas de ellas se fundaron en los años cincuenta. En aquel tiempo las necesidades apretaban, especialmente cuando se trataba de vender el café, y los campesinos —propietarios de pequeñas explotaciones agrarias— vieron que uniéndose podrían hacer frente a los intermediarios, que solían abusar de su capacidad de trasladar el café a mercados más organizados.

Hoy en día, con la aparición de ACPCU y del Comercio Justo, el cambio ha sido enorme. Los precios pagados son notablemente mayores que los de los intermediarios. Sólo el primer pago, el que hacen las cooperativas cuando se entrega el café ya puede ser dos y tres veces mayor. Pero, además, en Navidad hay un segundo pago, el resultante de dividir el beneficio de la cooperativa entre los cooperativistas en proporción al café aportado.

Al mismo tiempo, las capacitaciones se han convertido en habituales y muy apreciadas por las familias campesinas. Se centran en mejoras de cultivo, extensión del cultivo de la variedad arábica —mejor pagada— y en el proceso de conversión del cultivo a ecológico.

La apuesta por el cultivo ecológico tiene que ver con el intento de aumentar la productividad. Porque lo cierto es que con una explotación menor de una hectárea apenas les alcanza para vivir medio año. Por eso, la mejora debe inexorablemente venir de la mano de la productividad y del aumento de la calidad; así como de la venta de productos certificados también ecológicos, que pueden valer un 20% más que los actuales, certificados sólo de comercio justo.

En 2009 inauguraron el sistema de microcréditos en todas las cooperativas. Se trata de una herramienta muy complementaria con la comercialización del café ya que permite repartir a lo largo del año cobros y pagos que, de otra manera, se concentrarían en uno o dos momentos.

Por ejemplo, cuando se incorpora un nuevo cooperativista, puede evitar pagar las cuotas de entrada y la compra de la acción mediante un crédito, que se saldará con la entrega del café, de esta manera, la pertenencia a la cooperativa no presenta barreras de entrada por falta de liquidez.

También suele utilizarse para financiar algunas actividades económicas como la compra de ganado, o para acometer algunas pequeñas reformas en la casa.

Buen ejemplo de sociedad civil Las cooperativas son un ejemplo magnífico de sociedad civil y una expresión pura de democracia participativa. Las cooperativas son foros de debate y actores importantes de sus comunidades. Varias de las cooperativas están gestionadas por mujeres.

Además, el uso de la prima social de comercio justo, se decide en las asambleas. La prima social son 10 dólares por quintal de café que las importadoras de comercio justo pagan por encima del precio de mercado. Esto supone para cada cooperativa cantidades muy importantes que oscilan entre los diez y los veinte millones de shillings (hasta 9.000 euros) cada año.

Las decisiones que toman las asambleas benefician a toda la comunidad, no sólo a los miembros. En estos años se han dedicado a las mejoras en las escuelas (nuevas aulas, viviendas para profesores, letrinas, pupitres…). Mientras todo esto ocurre, otros campesinos que no son miembros se están viendo obligados incluso a vender la tierra para hacer frente a los gastos, una descapitalización que sólo puede llevar a la miseria.

Y por su parte, la ACPCU ha ido consolidándose como organización. Agrupa a 5.362 miembros y, en sólo dos años, ha logrado cuadrar sus cuentas. El partenariado de Itermón Oxfam con ACPCU comenzó con el inicio de sus operaciones, en 2008, y les dio la oportunidad de trabajar más cerca de las familias campesinas que cuando comprában a través de exportadoras de Kampala. Intermón es el primer cliente de la cooperativa, al tiempo que ACPCU es el principal proveedor de Intermón. En el último año, les hen comprado mercancía valorada en 175.000 euros.

MUJERES PRODUCTORAS

El 28% de los asociados son mujeres propietarias de las tierras.

IMPACTO DEL COMERCIO JUSTO

En ACPCU, Intermon Oxfam realizó un estudio de investigación en Junio del 2010 que analizaba la cadena de valor del café Robusta procedente de Uganda que Intermon Oxfam vende como producto de Comercio Justo.

Los objetivos del proyecto fueron:

1. Identificación de las cadenas de valor del café ugandés comercializado a través de Comercio Justo y a través del comercio convencional, y análisis de las diferencias en origen de ambas.

Los campesinos de ACPCU reciben por su café tres veces más que los campesinos de la misma zona que venden al mercado convencional. Este gran cambio tan solo afecta en 0.19 céntimos de euro sobre el precio final del café.

2. Análisis de impacto del Comercio Justo en la vida de los productores ugandeses. Los ingresos mayores que reciben los productores de ACPCU así como su pertenencia a la cooperativa permiten a los campesinos/as mantener e incrementar sus recursos y capitales y reforzar sus estrategias de medios de vida.

Inversión en mejoras de la finca de café (capital físico). Gracias a los mayores ingresos obtenidos por la venta del café, y de la formación técnica impartida por los extensionistas de las cooperativas que indican a los campesinos cómo mejorar el rendimiento de su cultivo, éstos invierten en sus fincas, normalmente reemplazando cafetos afectados por la roya por árboles nuevos o comprando más tierra.

Esta inversión es imprescindible para mejorar la productividad de la finca y la calidad del café, lo que redundará en mayores ingresos para los campesinos. Inversión en mejoras de la vivienda familiar (capital físico). Una parte de los ingresos procedentes del café se invierten en mejorar las condiciones de la vivienda familiar, y las instalaciones de agua y saneamiento.

Incremento del capital humano; mejora del acceso a servicios de salud y educación. Los ingresos obtenidos de la venta del café se destinan principalmente a educación y salud. Los mayores ingresos permiten a las familias costear los estudios de educación primaria y secundaria de sus hijos.

Asimismo, les permite acceder a servicios privados de sanidad, ya que los servicios públicos están colapsados, y comprar las medicinas que necesitan cuando un miembro de la familia cae enfermo.

Acceso a capacitación técnica

Los capacitadores que trabajan en las cooperativas de CJ organizan cursos y sesiones formativas dirigidas a los miembros, con objeto de asesorarles en el manejo de su finca de café para obtener los mejores resultados de sus cultivos.

Esta formación es de especial importancia ya que los productores de café dependen de este cultivo para mantener a sus familias y no existe ningún tipo de servicio de extensión agraria gubernamental. La formación que ofrecen ACPCU y las cooperativas a sus miembros e la única formación a la que podrán acceder. La mejora del rendimiento de las fincas es crucial para que los campesinos incrementen sus ingresos y éstos les resulten suficientes para mantener a sus familias a lo largo de todo el año.

Acceso a créditos

El dinero de la venta del café a veces no es suficiente para cubrir las necesidades familiares durante los 12 meses del año, por lo que algunos campesinos/as se ven obligados a solicitar un crédito para vivir algunos meses hasta la recogida y venta del café.

La irregularidad y escasez de sus ingresos y la falta de avales hace que no tengan acceso a los servicios bancarios tradicionales. Los que venden a las cooperativas de CJ pueden acceder a créditos o anticipos en condiciones más ventajosas que las que obtendrían de los prestamistas locales.

Mejora de las infraestructuras comunitarias

La Prima Social que IO paga a las cooperativas se destina a financiar proyectos comunitarios que son decididos por votación entre todos los miembros de cada cooperativa. Estas primas han permitido mejorar muchas infraestructuras comunitarias consideradas como prioritarias para las comunidades: mejora de escuelas, mejora de caminos y vías de acceso a las comunidades, construcción de centros comunitarios, habilitación de pozos y letrinas en colegios, etc.

Refuerzo de la posición en la comunidad

El hecho de pertenecer a una cooperativa, de recibir formación técnica, de participar en la toma de decisiones y de acudir a sus reuniones y encuentros es percibido como algo muy positivo por sus miembros, especialmente por las mujeres.

Las cooperativas son lugares de encuentro donde mujeres y hombres pueden compartir experiencias y aprender unos de otros. Además, el hecho de vender su café en grupo fortalece su posición en la cadena de valor y su capacidad de negociación. Las cooperativas de Comercio Justo dan voz a los productores y productoras de café.